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Cuidar el cerebro

La salud mental parte del cuidado del cerebro, aunque ¿Cómo estar atento a un órgano que no podemos ver, que no duele, no se mueve, y poco creemos percibir? Ni siquiera cuando nos duele la cabeza, es porque nos duele el cerebro… 

Para tener una buena salud mental, primero necesitamos cuidar y conocer nuestro cerebro. El cerebro no solo se encuentra dentro del cráneo, puede ser percibido como manifestaciones en todo el cuerpo, cuando se nos eriza la piel, cuando una situación hace que nos duela el estomago, nos de diarrea o gastritis, cuando nos da mucha ira o miedo y sale en forma de grito o golpe. Muchas de las manifiestaciones que percibimos pasan por conexiones cerebrales conscientes. Las terminaciones nerviosas activan todos los músculos del cuerpo, desatan descargas de energía tremendas para generar más fuerza, o promueven miles de pensamientos en micro segundos. 

Las neuronas las encontramos en la cabeza, en el corazón y una gran parte (el 25%) en el intestino, transmiten impulsos nerviosos que son los que generan acciones y detonan comportamientos.  Como todo en nuestro cuerpo, son células que necesitan agua, vitaminas y proteínas que encontramos en los alimentos vegetales y animales, necesitan algún tipo de mantenimiento y limpieza, y además un poco de luz y calor.  

Tan simple como saber que existe.

Lo primero que hace manifiesto una buena salud del cerebro son los pensamientos. Enfocarse en elementos claros que estén al servicio de nuestro bienestar emocional reduce el miedo, y esto ayuda a que haya menos estrés, preocupación excesiva y pensamientos que generen injusticia, rabia o de los que hayan que defenderse. Poner de manifiesto que el tipo de pensamientos que consumimos alteran la salud del cerebro, ayuda a que seas consciente de como afecta lo que piensas a tus «nervios». Este simple paso depende solo de ti, y de lo que haces para ayudar a poner la imaginación y la inteligencia a tu servicio.

Tan claro como el agua. 

Lo segundo es lo ser consciente de lo que entra y sale. La alimentación es vital. Un músculo lleno de tejidos necesita proteinas y vitaminas que le ayuden a sentirse bien: el aguacate, el brócoli, el jengibre, la zanahoria, las proteínas, alimentos altos en vitamina B 12, la miel, ayudan a que las fibras del cerebro estén sanas y fuertes y hacen que las conexiones neuronales viajen con mayor facilidad.

El agua es vital. Estudios muestran que consumir un vaso de agua más al día, ayuda a que el cerebro funcione un 14% más rápido. Mejora el estado de ánimo y facilita la limpieza de los desechos que produce el cerebro. Así es. el sistema nervioso, como cualquier otro, necesita ser lubricado y limpiado. Lo hace a través del sueño, el agua y el intestino. El sueño es uno de los factores más importantes. Cuando dormimos, el cerebro expulsa los desechos que luego van a la sangre y salen en el sudor, la  respiración, la orina y el tracto digestivo.  Así que el deporte, el sudor, un riñón e hígado sanos, y una buena digestión, se suman para que el sistema de limpieza esté siempre en buen estado. 

Luz y calor, como todo lo vivo.  

Además de agua, 10 minutos al día de sol ayudan a que el cuerpo genere vitamina D, vital para la producción de serotonina que ayuda a sentirnos felices, mejora la presión arterial, ayuda a metabollizar el colesterol. El afecto y las relaciones con otros es vital para sentirse seguro, sentir confianza y seguridad. Ayuda a enfrentar conversaciones, trabajo en equipo y actividades donde el cuidado del otro y el intercambio con otros genera retos que ayudan a que el cerebro este en constante actividad.

Cuidas tu piel, cuidas tus rodillas, cuidas tu cabello. ¿Puedes ser consciente ahora, de cuanto cuidas tu cerebro? Primer elemento en la salud mental. Cuidar el cerebro.

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