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Objeto transicional, un Abrazador y encanto

Que tienen en común un objeto transicional, un Abrazador y encanto? Primero que todo, ¿qué es un objeto transicional? 

Nuestro Hugger se basa en un montón de conocimientos que hemos adquirido en el transcurso de nuestra vida, también hemos aprendido de él. Solito nos ha mostrado caminos y maneras de donde quiere verse, estar y ser. Por ejemplo nos ha mostrado que su competencia no es un transformer o una barbie, es más una carta de un amigo, la cobijita que el niño no suelta, un recuerdo que desde ahora, acompaña a dormir a la abuelita. 

A un Abrazador es complejo definirlo como un objeto físico, desde el comienzo un psicólogo que nos conoció nos habló de que era un objeto transicional y de Donal Winnicott. Autor especialista en el tema y en estos días vimos una película especial que explica el concepto. Encanto. 

Si la vieron, y para no hacer spoiler, Antonio, el menor de la familia recibirá su don y Mirabel, la princesa protagonista y su hasta ahora roommate, le ha fabricado un regalo muy especial para acompañarlo ahora que comenzará a dormir solo. El mismo objeto que una hora más tarde, Antonio le presta a su tío Bruno cuando siente nervios porque hará un truco que hace rato no practica. Eso es, de manera muy rápida, sencilla y con el permiso de los teóricos, un objeto transicional. Y esa es la relación del Abrazador, el objeto transicional y encanto. El pequeño jaguar de peluche que Antonio le presta a Bruno cuando se siente nervioso, es algo que  simboliza, recuerda y mentaliza la presencia de otro que da fuerza y acompaña en algún momento complejo de la vida. 

Pasa en las peliculas, pasa en la vida real

Winnicott estudió cómo ciertos objetos en la infancia ayudan a crear una zona segura entre otras personas o  la realidad. La cobija de Charlie Brown, el osito que cobra vida en Winnie the Pooh y un Abrazador que para niños de cero a 100 años, detonan muestras de apego, expresiones de cariño y de compañía para otros. 

La psicología ha estudiado muy bien como este es un momento crucial en la infancia, lo enuncia el centro de actividades psicológicas de México, es un objeto que permite construirse, relacionarse con el otro, aún en su ausencia” y permite que el niño desligue su mundo de la madre y se adentre en el mundo real lleno de nuevos personajes. 

Un Abrazador no lo es solo para los niños. Luego del Covid, nuestros usuarios son en un 60% adultos. En los peores momentos de duelo, de enfrentar una vida sin el ser querido, de miedo donde la soledad se vuelve pesada y oscura, o en los momentos de felicidad donde aparece una vida nueva o de irse a estudiar lejos, nuestro Hugger es un gran compañero, que como en encanto, es muestra de que estamos cerca, estando lejos.

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